jueves, 3 de enero de 2013

Un tren nos llevó a la Isla de Ré

Septiembre 2011

Nicolas nació en Francia, fue a México, conoció a Reyna, shaka-shaka, toma-toma, cakokeko y, tiempo después, se fueron juntos a Tu Lus. El muñe nació en el defectuoso, conoció a Katia, shaka-shaka, toma-toma, cakokeko y, tiempo después, boda. Yo nací en Juaritos, conocí a la princesa Malèna, shaka-shaka, toma-toma, cakokeko, shaka-shaka, toma-toma, cakokeko, shaka-shaka, toma-toma, cakokeko, shaka-shaka, toma-toma, cakokeko y, mucho tiempo después, otro matrimonio.

Las parejitas

La princesa Malèna conoció a Reyna en Tu Lus. La princesa Malèna conoció a Katia en Tu Lus. Nicolas y Reyna decidieron unir sus vidas en un lazo eterno y todos los anteriores fuimos invitados al evento que sucedería en la Isla de Ré, a unas horas de Tu Lus. Y como ya ibamos a hacer el viaje por el bodorrio pues nos organizamos e hicimos unos tres días de turismo por ahí.

Turismo bicicletero

Pasó lo que pasa en las bodas, nos paseamos en bicicleta, tomamos mucho alcohol, comimos como marranitos (¡vaya forma de comer de estos franceses!) y la pasamos bonito. Y del lugar, pues, nada espectacular. Lindos paseos, encantadoras personas, delicioso queso.

miércoles, 2 de enero de 2013

La controverse de Valladolid

¿Quiénes eran los habitantes del Nuevo Mundo para los españoles que conquistaron México en los mil quinientos? ¿Sus semejantes? ¿Descendientes de Adán y Eva? ¿Seres de otra categoría? Para muchos el asunto estaba claro: los indígenas del Nuevo Mundo eran seres inferiores nacidos para ser esclavos. Pero no todos compartían esta convicción.

La controversia de Valladolid es un hecho histórico que opuso a dos personajes que representaban posiciones antagónicasel fraile Bartolomé de Las Casas, que luchaba contra la esclavitud de los indígenas y Ginés de Sepúlveda, filósofo que defendía las atrocidades cometidas en la conquista. De este hecho histórico se inspira Jean-Claude Carrière para su libro La controverse de Valladolid.

Lectura apasionante, angustiante, dolorosa. Yo tenía una idea más o menos general de la crueldad con que se llevó a cabo la conquista de México. Este libro fue para mí un primer acercamiento a ciertos detalles de esta parte de nuestra historia. Y los detalles no son gratificantes.

Los dos protagonistas del libro defienden sus posturas con uñas y dientes. Para uno, ratón de biblioteca, el hecho de que trescientos españoles lograron someter a veinte millones de indígenas no puede ser sino obra del Señor. ¿Cómo interpretar el hecho de que las nuevas enfermedades que llevaron los españoles acabaron con tantos indígenas? Nuevamente, se trata de un castigo de Dios hacia un pueblo bárbaro y pagano. El otro, hombre de terreno, testigo de las muchas atrocidades que sufrieron los habitantes de aquellas tierras, resume su postura diciendo: Es en sus corazones que debemos destruir a sus ídolos. En sus corazones solamente.

martes, 1 de enero de 2013

¡2013!

Un año ha pasado, se ha esfumado con el viento,
y con él un pedacito de mí.

-Hello Seahorse

jueves, 13 de diciembre de 2012

Le film du Jeudi: La Sirène du Mississippi

La sirena del Mississipi
(Dir. François Truffaut, Francia, 1969)

domingo, 9 de diciembre de 2012

10 km: La ronde du feu, Ramonville

La primera vez que corrí 10 kilómetros tenía más juventud que entramiento y terminé en algo así como 42 minutos. Desde entonces, no he logrado mejorar mi tiempo. Hasta ahora... 

El disfraz en invierno

La ronde du feu, Ramonville: 40 minutos y 1 segundo. ¡Ah, pero yo quería terminar en menos de 40 minutos! Vuelvo a recorrer los 10 kilómetros en mi cabeza y me doy cuenta de que ese segundo extra me lo pude haber ahorrado de tantas maneras. ¡Ay de mí, ay de mí, ay de mí! 

Qué más da. Ya habrá más carreras, eso seguro. En todo caso,  hoy me despido de las pistas por este año que estuvo particularmente intenso: tres carreras de 10 kilómetros (44:23, 42:10, 40:01, ¡nada mal!) y mi primer maratón (3:13:50).

La última meta deportiva del 2012

viernes, 7 de diciembre de 2012

Single's night

Noche solterona. Ella se anda paseando no muy lejos de aquí pero no aquí. Y yo, bueno, hay mucho que hacer. Me quedo en casa, compro pizzas, cerveza, escribo, pienso, resuelvo. 

¿Alguien se acuerda de Locomía? Yo sí. Y me acuerdo por sus abanicos. Hay abanicos que son iguales. Hay abanicos austriacos. Hay abanicos japoneses. Hay abanicos austriacos que son abanicos japoneses. Hay abanicos japoneses que son abanicos austricos. Al menos eso parece. Está por verse. La clave es la siguiente: Lo que se aplasta aquí se aplasta allá.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Molière y yo

Allá por 1995, siendo entonces un adolescente imberbe y estudiante de secundaria, nos obligaron a asistir a un festival de teatro. O tal vez fue mi primo el que me llevó. Como sea, aquella actividad habría de determinar el rumbo de los siguientes diez años de mi vida. Las primeras dos obras pasaron prácticamente desapercibidas. Poco después vimos un montaje de El médico a palos de Molière y algo pasó. Hasta entonces mis intereses se restringían exclusivamente a tener buenas calificaciones en la escuela. La música, la literatura, el cine, los deportes; nada de eso me interesaba. De alguna manera estaba apagado. Aquel día un mundo completamente diferente al que conocía se presentó a gritos y a sombrerazos y yo quedé aturdido, impactado y fascinado. El arte acababa de hacer su aparición de manera contundente y de unas cuantas cachetadas me despertó. 

¿Y a qué viene todo esto? Ah, pues resulta que ayer (¡apenas hasta ayer!) fuimos al teatro a ver una obra de Molière en su idioma original y con una compañía francesa. 'Ora sí que Molière en su jugo. Y se trata nada menos que del gran clásico Tartuffe. El director de la obra tiene ideas más bien minimalistas (por no decir, no tiene presupuesto) así que entre tres actores, una escenografía mínima, nada de música, un cambio de iluminación bastante discreto al final, vestidos de negro y usando sólo algunos pedazos de tela para distinguir a los personajes, nos presentaron una probable versión de la obra original de Molière. Y digo probable porque el texto original fue inmediatemente censurado y parece que no se conoce. Ojalá pudiera decir que entendí cabalmente el texto y sus juegos de palabras pero lamentablemente mi nivel de francés aún no llega a tanto. Se trata de una obra de los mil seiscientos y escrita en verso, es decir, muy difícil para los no francófonos. Pero igual terminé encantado. Aunque se le pueden criticar algunas cosas, tuvo momentos simplemente deliciosos (la primera escena de Mariane y Valère fue muy divertida) y logró tenerme expectante hasta el último momento e incluso me entristeció un poco que terminara tan pronto. Cuando un espectáculo logra algo así, yo quedo más que satisfecho.